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El papel de los padres como agentes primordiales en la formación integral de sus hijos adquiere un protagonismo crucial. Los progenitores se convierten en los primeros guías, responsables de moldear no solo el conocimiento, sino también los valores y principios éticos que guiarán a sus hijos a lo largo de sus vidas. En este contexto, hay que observar detenidamente la responsabilidad compartida de padres y escuela en el proceso educativo, tomar como un mecanismo importante la interrelación de ambos en la transmisión de valores, el respeto hacia la labor docente, la asunción de responsabilidades y la disciplina ética como pilares fundamentales para la construcción de una sociedad armoniosa y equitativa.


La educación, en su esencia más pura, va más allá de la mera transmisión de conocimientos académicos. Los padres, como figuras primordiales en la vida de sus hijos, desempeñan un papel fundamental en la formación integral. Desde los primeros años de vida, los pequeños absorben no solo lo que se enseña explícitamente, sino también las actitudes, valores y principios que observan en el hogar. Así, se erige la responsabilidad parental como un cimiento esencial para el desarrollo de la identidad y la ética en los hijos.


La crianza de los hijos implica no solo proporcionar las herramientas intelectuales necesarias para afrontar el mundo, sino también modelar comportamientos y actitudes que se traduzcan en ciudadanos responsables y éticos. Los padres, como primeros educadores, deben ser conscientes del impacto duradero que sus acciones y palabras tienen en la formación de la personalidad y los valores de sus hijos.




Si bien la responsabilidad parental es innegable, la escuela emerge como un escenario donde los hijos ponen en práctica los valores inculcados en casa. Es en este contexto educativo donde los niños y adolescentes comienzan a interactuar con sus pares, enfrentarse a desafíos y aplicar los principios éticos aprendidos en el hogar.


La escuela, lejos de ser la única forjadora de valores, actúa como un terreno fértil donde los hijos pueden cultivar y desarrollar aquellos principios que han sido sembrados en casa. Sin embargo, es crucial que los padres entiendan que la semilla de los valores se siembra en el hogar, y la escuela se convierte en el espacio donde dicha semilla germina y se fortalece.


En la sociedad actual, lamentablemente, la labor del maestro a menudo es infravalorada o, peor aún, despreciada. Es imperativo que los padres reconozcan, valoren y respeten la gestión del maestro como un acto noble y fundamental en la formación de las generaciones futuras.


La escuela y la familia deben trabajar en armonía, entendiendo que ambas instancias contribuyen de manera única al crecimiento de los niños. Los docentes, como profesionales dedicados, merecen un respeto incondicional por parte de los padres, quienes deben comprender que la educación es un esfuerzo colectivo.


En esta sociedad, es preocupante la tendencia de algunos padres a irrespetar la profesión docente, exigiendo intereses particulares y sin sentido. Este desdén hacia la labor educativa solo contribuye a socavar los cimientos de un sistema que depende de la colaboración y el respeto mutuo entre todos los actores involucrados.



La responsabilidad de los padres no solo se limita a reconocer y respetar la labor del maestro, sino que también abarca la asunción de las consecuencias de las acciones de sus hijos. En un mundo donde los límites del respeto y la convivencia armónica a menudo se ven traspasados, los padres deben estar preparados para afrontar estas situaciones con mente abierta y responsabilidad.


La asunción de responsabilidades implica no solo aceptar los logros de los hijos, sino también enfrentar de manera ética y constructiva las acciones negativas. Es en este proceso de asumir las consecuencias donde se forja un aprendizaje significativo y se sientan las bases para el desarrollo de una ética personal.


La disciplina, entendida no solo como castigo sino como un proceso de formación, debe ser aplicada de manera ética en el hogar. Los padres, como guías, deben buscar la reeducación en lugar de la mera imposición de castigos. La disciplina ética implica un enfoque constructivo que orienta a los hijos hacia conductas apropiadas y les proporciona las herramientas necesarias para enfrentar desafíos futuros.


La ética en la disciplina se traduce en un diálogo abierto con los hijos, donde se expliquen las razones detrás de las correcciones y se fomente una comprensión profunda de las consecuencias de sus acciones. Este enfoque, lejos de generar temor, promueve el entendimiento y la autorreflexión en los niños y adolescentes.


Es fundamental que los padres reconozcan que la falta de compromiso en la educación de sus hijos no justifica la falta de respeto hacia los docentes y las autoridades educativas. La educación es un esfuerzo colectivo, y la colaboración entre padres y maestros es esencial para el desarrollo integral de los estudiantes.


La sociedad contemporánea ha experimentado una lamentable disminución en el respeto hacia la figura del maestro. La exigencia desmedida y las demandas irracionales por parte de algunos padres solo contribuyen a socavar la integridad de una profesión que juega un papel fundamental en la construcción del conocimiento y la ética en las generaciones venideras.



En medio de este extraño fenómeno, es imprescindible valorar y reconocer a aquellos padres que comprenden profundamente el significado de la escuela y el arduo trabajo del maestro. Estos padres no solo son conscientes de la responsabilidad compartida, sino que también están presentes de manera activa, apoyando la construcción del proyecto de vida de sus hijos.


Los padres comprometidos no solo se limitan a ser espectadores en el proceso educativo, sino que se convierten en colaboradores activos, trabajando en estrecha coordinación con los educadores para garantizar el éxito académico y ético de sus hijos. Su comprensión del significado de la escuela como complemento esencial al hogar los convierte en constructores activos de una sociedad en armonía.


"Al inculcar el respeto hacia los maestros, estamos guiando a nuestros hijos hacia un futuro donde la educación y la empatía construyen puentes hacia el éxito"



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El miedo, el temor y la impotencia reinan en el aula de clase, un llamado a la atención o una palabra mal interpretada puede convertirse en un suplicio para el maestro. Es difícil corregir o presentar una posición diferente a una idea sin caer en el riesgo de afectar las diversas formas de pensamiento, intereses o suceptibilidades en un mundo donde los criterios fundamentados son causa de cualquier forma de maltrato o discriminación.

En la columna del diario El Tiempo, titulada “La zozobra en el aula universitaria”, en la que plantea un tema que se habla sotto voce, mas no en los escenarios públicos: La actitud de la actual generación de estudiantes, claramente es muy distinta de sus antecesores, y eso conlleva que el papel del docente tenga que ir más allá de us reflexión académica y pedagógica, para entrar a considerar el cuidado que debe tenerse con todo lo que dice, hace, piensa y como lo hace, pues el conteto actual de libertades mayores para la población, el posicionamiento de diversos derechos, y el uso de la tecnología y su impacto en la mediatización y viralización de situaciones de clase, entre otros aspectos, demanda “nuevas habilidades” de los profesores, hasta hace poco impensadas.


Confieso realmente cuan diferente era educar en otros tiempos. En verdad, me preocupa lo difícil que es enseñar en las escuelas actuales. Cada vez que me reúno con maestros y directores de centros educativos me quedo impactado con las historias de terror que se viven día a día. Los relatos son preocupantes, los siento asustados e impotentes, el oficio de ser maestro ha conllevado a un nivel de tensión y estrés alarmantes. Y, ¿quién se preocupa por el estado emocional de los maestros? ¿Acaso, hemos dedicado un momento en escucharlos, apoyarlos y animarlos en los momentos difíciles que están atravesando? ¿A quién pedimos ayuda para revalorizar el trabajo del educador en la escuela de hoy?


Hoy, el principal problema no es tanto en tanto los salarios o las condiciones de la infraestructura, sino las expresiones de miedo que tienen los docentes a sus estudiantes y como no, a los padres de éstos. Es un temor inquietante por si son denunciados, investigados, grabados, expuestos en redes sociales o incluso agredidos por un estudiante o sus padres.


Los estudiantes han ingresado en una especie de crisis de sensibilidad y susceptibilidad, se sienten maltratados por todo y nos hemos visto limitados a imponer autoridad, firmeza y exigir respeto. Esta imposibilidad de exigir sin esperar que protesten por tener que leer un libro, calcular una cantidad de ejercicios o construir un pequeño proyecto o investigación nos elimina de toda posibilidad de entregar lo mejor de nuestro trabajo profesional. En mis tiempos no nos estresábamos y frustrábamos por escribir a máquina un ensayo de 10 páginas sin errores de tecleo, o resover una guía completa de Baldor, o bien, leer un libro semanal. Esto, es imposible en la escuela de hoy. Yo tuve profesores "despiadados", pero estos maestros me marcaron positivamente, me enseñaron a administrar mi tiempo, a esforzarme más, sus niveles de exigencia eran muy altos. Al parecer hoy, las nuevas reglas son de pequeños esfuerzos. Un profesor que se atreva a exigir más calidad es llevado a las autoridades y denunciado para que cumpla normativas totalmente volcadas al facilismo y la mediocridad.


Y que decir del temor que nos invocan los padres de nuestros estudiantes. Desafiantes y amenazantes con "exigir" solo derechos y no cumplir obligaciones. Nos confrontan con la ley sólo a su favor y hasta con abogados o inclusive demandarnos porque supuestamente estamos vulnerando el derecho de sus hijos, angelitos, aquellos que son incapaces de cometer las faltas o acciones que les anunciamos, porque conocen a sus hijos y saben perfectamente como son en sus hogares. Parece que se olvidaron que fueron adolescentes.


No podemos educarlos, corregirlos ni aconsejarlos sin que merezcamos la amenaza de una denuncia. ¿Dónde se perdió la comprensión del rol de la escuela y el rol de la familia? Estoy convencido que debemos trabajar contundentemente con las familias de hoy para recordarles que somos educadores, no padres. No es nuestra responsabilidad formar en la personalidad, la ética, los principios y los valores. Si y no... Nuestra responsabilidad es formar en las competencias para la vida, para que egresen de la escuela con habilidades para desenvolverse en el mundo real, lo otro, es responsabilidad del hogar, del ejemplo y de la autoridad en la familia. No devenguen a la escuela lo que es responsabilidad del hogar.


Los maestros nos encontramos agotados, desbordados y despiadadamente amenazados. Necesitamos restaurar el compromiso de la familia en la escuela actual; más aún, cuando vivimos en una sociedad secuestrada por las diversidades del pensamiento, la corrupción y la violencia. Necesitamos cómplices para educar seres humanos íntegros y capaces de transformar el mundo que se viene, un mundo de complejidades e incertidumbres.


Hemos dejado de disfrutar nuestra vocación como maestros con esta nueva generación de estudiantes y familias. Si son padres y madres de un hijo que va a la escuela es momento de asumir el rol que les compete y apoyarnos para que los hijos que nos encargan más de 8 horas diarias se construyan emocional, psiquica e intelectualmente para que disfruten su vida como adultos responsables, respetuosos, justos y solidarios.


Es hora de Revalorizar el trabajo del maestro en la escuela de hoy.

Si deseas desarrollar nuestra Conferencia: "El Rol de la Familia y la Escuela, Hoy - Revalorizar el trabajo del Docente" en tu institución educativa contáctate con nosotros.


Sobre la Conferencia: Ha sido una conferencia impactante para padres y educadores que ha merecido el reconocimiento de padres de familia y docentes por su alto valor de contenidos, sensibilización y reflexión.


Requisitos: Si deseas contratar nuestra conferencia necesitamos un ambiente cercano a los participantes (auditorio, sala adecuada, coliseo), proyector, audio y sobre todo: poder de convocatoria.


Audiencia: Participación máxima de 200 a 250 participantes por conferencia.


Actualmente más del 90% de usuarios en la red buscan se encuentran registrados en alguna plataforma de comunicación en Internet.


Los negocios digitales han tomado las riendas de la comunicación a nivel mundial, siendo así que la TV, la radio y la prensa o revista escrita han dejado de ser los canales óptimos para comunicar, dar aconocer o promocionar sus servicios o productos, derivándolos ahora al uso de las Redes Sociales y Sitios Web como medios de difusión, transmisión y comunicación ideales.


Aproximadamente el 78% de usuarios emplean los exploradores de redes sociales para identificar o buscar un producto o servicio de interés. De igual manera, al menos un 65& de ususrios comparten las redes sociales y los exploradores de internet para buscar sitios de interés; y, más del 84% de usuarios toman deciones de compra de un producto o servicio desde su celular o computador.


Inevitablemente estamos ante una gran OPORTUNIDAD de mercado que hace 10 años no la veíamos como un medio de presentación organizacional. Pero en contraste, es apenas el 43% de empresas quienes tienen un Sitio Web, de estas al menos un 82% no tienen IDEA de qué, cuánto y cómo comunicar en sus páginas web, lo que hace que los usuarios se desentiendan y no sigan las propuestas que estas organizaciones proponen.


Esto quiere decir, que en general, al menos el 87% de organizaciones no tienen un Sitio Web activo y los que si lo tienen no comunican acertadamente lo que desean ofrecer.

Y que decir de las redes sociales!! Se cuenta que cerca del 93% de las organizaciones no saben ADMINISTRARLAS. Esta estrategia conlleva varias estrategias: Nutrir, Desarrollar Contenidos de Valor, Comunicar lo que hacemos y Cautivar a nuestras audiencias.


Las Redes Sociales como Facebook, Instagram, Twitter, TikTok, LinkedIn y Youtube son entre otras, las más empleadas en el mundo y sobre las cuales más del 80% de usuarios encuentran contenido que les permite tomar decisiones sobre un producto o servicio.


El principal objetivo de estos espacios virtuales es INTERACTUAR con nuestros potenciales clientes para mostrarles porqué NOSOTROS somos la mejor solución a sus intereses, problemas y conflictos.


En fin, tener un Sitio Web y redes Sociales no te garantizan la ATRACCIÓN de nuevos clientes si no sabemos administrarlas permanentemente para cautivar a tu audiencia.



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